Recuerdo a Laporta como un tipo educado,listo y comedido. Me caía hasta simpático. Recuerdo que se enfrentaba a Basat y pensaba que tendría pocas opciones ante un empresario bastante conocido, siendo un abogado sin demasiado nombre.
Recuerdo cuando ganaron las elecciones y apareció Ronaldihno de rebote. Luego ficharon a Deco y Giuly y poco a poco parecía que el equipo se estaba formando. Por entonces, para mi Laporta era solamente el presidente de un club rival. No tenía nada en contra de él como tampoco lo tengo en contra del Barcelona, aunque ha de perder para que el Real Madrid gane.
No se en que momento cambió todo esto, pero ahora mismo no soporto ni ver, ni oir a Laporta ,y el Barcelona empieza a representar cada vez más a un nacionalismo rancio dirigido por un abogado metido a político a través de la presidencia de un club, y entrenado por un gran futbolista y entrenador que poco a poco va saliendo del armario nacionalista.
Es curioso como el fútbol del Barcelona ha evolucionado tan rápido como su política nacionalista ,hasta llegar a los extremos. El Barsa juega tan bien como mal cae a la mayoría de ciudadanos españoles, aficionados barcelonistas incluidos.
No es que haya tratado de buscar la causa de un cambio tan radical, pero si he tenido la oportunidad de ver el documental, “Barcelona, confidencial”, donde se narra el primer año de mandato de la directiva del Barcelona, y he podido entender un poco mejor la deriva laportiana.
Toda empresa o club de fútbol necesita un jefe, una cabeza visisble o de lo contrario estará abocado al fracaso. La junta directiva lo entendió y Laporta se aprovechó de ello hasta límites tan extremos de provocar su enemistad con seguramente el más importante de su junta directiva, Sandro Rosell. En el momento en que este se fue, Laporta se hizo dueño y señor del club.
Tenía el poder pero no tenía el prestigio. Este le llegó con los títulos, pero se desinfló con el ocaso de Ronaldihno y Deco, precisamente los artífices de su subida al poder. De hecho poco se recuerda la moción de censura que casi acaba con el Laportismo.
De la misma manera que dicen que cuando más alto estás más bajo caes, se produce muchas veces la circunstancia contraria, y aquellos que se han visto en la pobreza y llegan a ser ricos, son muchas veces los más egoístas. Es una transformación atípica que en Laporta se ve reflejada perfectamente.
Laporta se vió tan fuera de su club con la moción de censura que ahora que ha conseguido recuperarlo ha decidido aprovecharlo como plataforma de lanzamiento para garantizarse el futuro.Coincidiendo además con el mejor fútbol del Barcelona y con los múltiples títulos. El poder cambia dicen, y el éxito embriaga. Ambos le han llegado a Laporta de golpe y todo ello sumado al miedo de verse no hace tanto en el precipicio del fracaso.
Todo ello justifica la actual actitud de Laporta, que promueve sistemáticamente el enfrentamiento con todo aquello que ponga en duda su poder o menosprecie sus éxitos.
En resumen, el Laportismo comenzó en el momento en que se fue Sandro Rosell y todo lo que vino después simplemente benefició a que se consolidase el movimiento
En el vídeo de arriba(es solo la primera parte, 1/6) se ve el primer año de Laporta, donde se vi un equipo joven y trabajor que funciona como grupo hasta que comienza el Laportismo.Ahi acaba un vídeo que hemos podido seguir en directo y seguiremos viendo hasta que veamos otro que se titule el fin del Laportismo.
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Rosell vs Laporta | Que Viva El Deporte // oct 21, 2010 at 10:47
[...] este sentido, la llegada de Laporta en su primera época junto con Rosell y un magnífico y joven equipo directivo …(recomiendo encarecidamente el vídeo dentro de este post “Barcelona confidencial”). Es [...]