¿Es el Barcelona más que un club? ¿Representa el Barcelona a Cataluña? ¿A quien representa el presidente del Barcelona?
Por desgracia para el Barcelona, Laporta está respondiendo a estas preguntas pero no exactamente de la manera que debiera. El Barcelona como el Real Madrid son los dos clubes con más seguidores en España. Eso se debe a una relación de simpatía y admiración que ha existido históricamente. Ambos clubes como máximos representantes de las dos ciudades más importantes de España han acogido a todos los admiradores y seguidores independientemente de su ideología.
Da igual si los madridistas son de izquierdas o derechas, o si les gusta o no Zapatero. Todos ellos comparten la afición por el fútbol y por un club por el que han pasado grandes jugadores. Exactamente igual pasa con el Barcelona, que cuenta con miles de aficionados que no tienen ningún interés en la política y muchos otros que más bien están contra el nacionalismo. De igual manera también cuenta con muchos nacionalistas, pero todo eso debería dar igual porque Messi,Iniesta y Xavi no representan ninguna de estas corrientes ideológicas. Si lo hacía Oleguer y por ello recibió varios toques de atención desde el propio club.
Que ahora Laporta se eriga en el adalid del nacionalismo es tan malo como que lo hiciese como representante del españolismo, porque para bien o para mal el Barcelona es más que un club. Es una institución deportiva con muchisimas secciones, y con una gran historia que no merece los actuales desvaríos de su presidente.
Este, al igual que cualquier representante de una institución política o de otro tipo, representa al conjunto de socios y aficionados, y por tanto no se puede posicionar en temas que no correspondan con el estricto ámbito del club. Por supuesto que Barcelona representa a Cataluña, pero también a muchos otros españoles andaluces, extremeños o gallegos, entre otros. Y tanto en Cataluña como en el resto de España hay demasiados no nacionalistas.
Son demasiados gestos los de Laporta, primero retirando la bandera española de la Masía, y luego asistiendo a manifestaciones, además de insultar y buscar fantasmas “españolistas” en las cavernas. Quizá sea el triplete, o el poder que le da ser el presidente de uno de los clubes más importantes del mundo. Pero lo que nunca debe olvidar es que no es él la fuente de ingresos sino los miles de aficionados de todas las ideologías.
Laporta que no es tonto, aunque lo últimamente lo parece, sabe perfectamente que el Barcelona necesita a todos esos aficionados para subsistir, y que si su ámbito se excluyese a la Cataluña independentista se convertiría en un pequeño y miserable club.
El problema de fondo es que está anteponiendo sus intereses personales, postulándose como futuro político, y por el camino manchando la imagen del Barcelona.Curioso es que lo haga ahora precisamente cuando ya está mas fuera que dentro del Barcelona. No lo hizo antes pero lo hace ahora lo que demuestra que si antes no era bueno para el club ahora tampoco lo es.
Señor Laporta, haga el favor de representar como se merecen a sus socios y déjese de hacer política, al menos mientras sea presidente.Y si quiere asistir a manifestaciones no olvide que usted aparece en primera línea no por llamarse Laporta sino por ser el Barcelona, representando por tanto a su club. Asi que si quiere asistir a actos que no tienen nada que ver con su club dimita.
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A vueltas con Laporta | Que Viva El Deporte // dic 3, 2009 at 16:52
[...] primer lugar, el señor Lapuerta representa a una institución como el Barcelona y por tanto su imagen va a socia…a. De la misma manera que sería bochornoso ver al presidente Zapatero bailando la conga o bañado [...]
El Laportismo | Que Viva El Deporte // dic 23, 2009 at 7:18
[...] se en que momento cambió todo esto, pero ahora mismo no soporto ni ver, ni oir a Laporta ,y el Barcelona empieza a representar cada vez más a un nacionalismo rancio dirigido por un abogado metido a político a través de la presidencia de un club, y entrenado [...]
Rosell vs Laporta | Que Viva El Deporte // oct 21, 2010 at 10:48
[...] impecable. Laporta, como todo hombre henchido de poder, se creyó por encima del bien y del mal y utilizó sus dos últimos años de mandato para labrarse una imagen política y también, a la vista de los resultados, para cometer algunos excesos. Además Laporta, cuál [...]